sábado, 5 de junio de 2010

Pause

Una temporada atípica de exámenes: me ha dado tiempo para cortarme el pelo y afeitarme la barba. Algo insólito. Y es que el espacio entre exámen y exámen hace que me tome esta lucha de un modo más relajado.
Suerte, τυχή, μοῖρα, destino o cómo se llame, no importa. Uno puede llegar a sentirse muy afortunado cuando sale de trabajar y tiene la posibilidad de mirar al cielo y sonreír. ¿Conformismo? No creo. La sonrisa que llena mis labios al salir de trabajar no tiene nada que ver con mis proyectos realizados o frustrados.
Caminar lentamente, dejar todo dentro de ti reposar, no pensar demasiado en nada y seguir caminando, paso tras paso, en dirección a casa. ¿Qué hay de glorioso en todo esto? Absolutamente nada. Y, sin embargo, sonrío.
¿De dónde surge la satisfacción? De la destrucción de esta misma pregunta. Dejar que todo tome su sitio y dejar acalladas, por un momento, las preguntas que zumban en el interior; y todo para lograr esa paz calmada entre el ἀγών característico de esta temporada académica. Suspender la acción entre los momentos sangrientos del combate, retirarse hacia el interior para coger inercia y golpear violentamente aquellos muros argumentativos que entorpecen el caminar.

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