Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones a partir de la música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones a partir de la música. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de junio de 2010

Los límites del género

¿Sirven de algo los límites entre géneros literarios? ¿Es el límite inocuo u oculta una forma de poder tras de sí?

Reflexiones sobre el concepto de historia y sus límites de la mano de Heródoto y Tucídides pinchando el siguiente enlace:


Las palabras en griego y en latín que salen en el texto:

  • πάθος --> pathos, el sufrimiento, el sentir, lo volitivo y sentimental en el hombre
  • λόγος --> lógos, la razón, lo racional y lógico en el hombre
  • κόσμος --> kósmos, el universo siempre ordenado de los griegos
  • Θάνατος --> thánatos, la muerte dulce y sosegada
  • Keres --> la muerte violenta y sangrienta
  • ἴδιον --> idion, lo propio en el ámbito humano
  • κοινόν --> koinón, lo común en el ámbito humano
  • μῦθος --> mithos, el mito
  • ἀλήθεια --> aletheia, la verdad, el desvelo de lo aparente
  • ἦθος --> ethos, el carácter
  • παιδεια --> paideia, se podría traducir por algo así como cultura o educación
  • ars gratia artis --> el arte por el arte
  • pater historiae --> padre de la historia
  • ante rem --> antes de la cosa, lo puesto antes de que la cosa se dé
Me ha acompañado, cómo no, Sigur Rós con "Salka":

domingo, 6 de junio de 2010

Filosofía, no serías nada sin la vida

La mezquindad del ser humano no tiene límites. Ya no queda lugar para la empatía ("εν", en el interior de, "πάθος", sufrimiento), εμπαθεια, aquella perdida capacidad de sentir el dolor ajeno en el interior de uno mismo. El interés personal sella herméticamente ese sentimiento que nos hace ser compasivos, compartir el sufrimiento. Ni Nietzsche ni su puta madre. Cuando uno ve a su madre rota de tanto trabajar, si no se le parte el corazón y los trocitos despedazados le suben por la garganta y le impiden el respirar... posiblemente sea un monstruo.

"La filosofía empieza donde acaba la creencia", según Platón. ¡Ja! ¡Yo me meo y me cago en esa aserción! La filosofía, mal que nos pese, no es más que el proceso inductivo parapetado tras la salvaguarda racional de lo deductivo. La filosofía se extrae de un cúmulo de vivencias particulares, personales y referidas al propio ἦθος que caracteriza a cada ser viviente. Lo vivido condiciona irremediablemente lo pensado. Extraer aserciones particulares de lo universal es una quimera, ¿que es lo universal sino la comunidad de vivencias particulares enlazadas tras un concepto abstracto? El ser humano es el animal más engreído de todo este planeta, ¿quién puede extraer juicios particulares de una universalidad que se le antoja inefable? El hombre, cuando desea ser deductivo, sólo recoge las migas de todo ese pan universal. En la panadería del conocimiento, lo único que hace es escoger las migas de aquellos panes que se acercan más a aquél sentido que él mismo ha dado previamente a su vivencia. Vivir y escoger. La filosofía se reduce a eso. La vivencia, tamizada por el sentido que le otorgamos, no deja de ser aquello que nosotros creemos que es; la filosofía empieza cuando se da sentido a la vivencia.
Nietzsche. Su madre era lo que era y sus amigos le hicieron lo que le hicieron. ¡Qué iba a decir él de aquella compasión tan religiosa!
Platón. Grecia estaba educada desde la creencia en un panteón que dotaba de sentido a lo vivido, un panteón que ahogaba la necesidad de aquellos hombres que ansiaban conocer las leyes internas de lo dado. Deseaban conocer aquella μοῖρα que se les presentaba como algo inefable, sólo los oráculos les remitían información siempre ambigua, contraria a la pretensión ática de desentrañar la verdadera ley que rige el acontecer. Jenófanes, Solón y luego Platón. ¡Qué iban a decir de lo creído! Necesitaban saber lo que para ellos era el verdadero ritmo interno del κόσμος, un conocimiento lejano a la ambigüedad délfica.

Y yo. Mi madre ha sido el fulcro de mi vida. Mi padre ha sido la figura de la seriedad, el trabajo, el rigor, el esfuerzo y la constancia. ¿Valores burgueses? ¡Iros a la mierda! Los valores de un chaval que hubo de emigrar con su padre a Alemania para poder comer. He recibido de ambos distintas influencias que, no por ello, dejan de ser complementarias. Aunque, y que los psicólogos y los aficionados al culebrón freudiano digan lo que quieran, prevalece en mi el ἦθος recibido de mi madre: la actitud vivencial, pasional, dejándose el aliento en aquello que le da alas para abrazar a la vida.
Y lo sé. Todas las aserciones, todas las valoraciones del universo, las hago en virtud de lo que he vivido y lo que me han enseñado. La filosofía no es algo dogmático y cerrado, es una postura particular referida a un contexto siempre personal. ¿La opción contraria? La postura contraria está sometida a vivencias lejanas a nuestra experiencia, por lo que si queremos criticar la filosofía que se extrae de aquella vivencia lejana debemos vivir la misma experiencia de dónde surge, y esto no es siempre posible. Es aquí dónde entra en juego la empatía, ponerse en el lugar del otro. No de su postura, de su filosofía, pues sólo es un producto final, sino en la vivencia que da forma y contenido a ese producto. Sólo así podremos saber si en ese salto de lo vivido a lo pensado se ha abusado de lo inductivo o si por el contrario, abusando de lo deductivo, se ha tomado a lo vivencial como lo universal.

En este punto surge el tema de la tolerancia. Considero que, en los extremos, ésta es imposible. No podemos tolerar aquello que niega el sentido que hemos dado a lo vivido, esto rompería de raíz nuestra estructura vital. No estoy hablando de dogmatismo. La empatía ayuda entender la postura del otro a relajar las tensiones entre las diferencias y dejar fluir la curiosidad infantil que caracteriza el conocimiento. Ésta puede ayudarnos a relativizar nuestra postura y a bajarla del pedestal donde la solemos colocar, para limpiar el polvoriento mármol sobre el que la teníamos puesta. Ese busto marmóreo forjado con lo que pensamos y lo que creemos que nos pertenece. Y, mientras limpiamos el pedestal, a nuestro busto vivencial le da tiempo para darse cuenta, en el suelo apoyado, de que no es ni la definitva, ni la mejor obra vital jamás hecha. La empatía deja lugar a la modestia, que mal entendida pasa a ser un simple mecanismo decoroso, pero jamás debería dar paso a una tolerancia ante rem. La crítica, siempre relajada y respetuosa, hacia lo que nos rodea, nos permite vivir con la convicción de lo vivido; eso sí, teniendo en cuenta que una nueva experiencia puede dar al traste con todo ese tinglado inductivo que nos hemos montado. La crítica debe ser siempre respetuosa, pues jamás sabes cuando vas a vivir aquello que ha llevado a forjación de las posturas que crees enemigas y tampoco sabes cuál va a ser tu dotación de sentido a esa determinada vivencia. Es importante aquí, de nuevo, la εμπαθεια, empatía, es el mecanismo que permite un simulacro, siempre limitado a las condiciones de lo reproducido -lo vivido en segundo término-, ante el cuál podemos hacernos una idea de nuestra posible postura ante aquella vivencia lejana.

Una vez más, todo esto es y no es. Estas aserciones están extraídas del sino de mi vivencia. Hoy son las que son y mañana pueden cambiar de rumbo totalmente. La plasticidad es una virtud importante ante la vida, díselo a los políticos...

Otra vez la misma canción, me está dando duro:

lunes, 10 de mayo de 2010

Un buen νόστος [Un buen regreso]

He hecho una especie de relato, una amalgama entre mis días de hospital, la cercanía de Θάνατος, la muerte, y cuatro cosillas más. Quien lo quiera leer, lo puede encontrar aquí. Es un enlace a Google Docs.


Música que me ha acompañado:

Explosions in the Sky, "The Earth is not a cold death place" (el disco entero)


Love of Lesbian, "Segundo Asalto"

domingo, 2 de mayo de 2010

Taciturnidad dominical y clásicos en vena

Supongo que el brillo que abraza a nuestros ojos cuando un clásico nos sorprende no es un hecho baladí. Es allí, en aquellas líneas que volvemos a releer, donde se plasma con arquitectónicas concatenaciones de vocablos aquello que ansiábamos transmitir y que, a pesar de nuestro esfuerzo, sólo lográbamos proferir con algún sonido gutural ante aquél doloroso e inefable: "¿Qué te pasa?"

Es posible que ya esté todo dicho, es posible que sólo se trate de saber dónde y cómo se ha dicho. Cuando por fortuna o recomendación, nuestras yemas logran despertar de su polvoriento letargo aquella página, como si de una marioneta se tratase, la disecada tinta vuelve a la vida. Marioneta? Sin duda. Pero, ¿quién mueve los hilos? ¿El autor o el lector? Alego mi derecho dominical a dejar las preguntas retóricas en su misma esencia: con una camaleónica respuesta que es pregunta, con una carnavalesca respuesta que se cree pregunta.
La letra adormecida entre los mantos de papel de aquello a lo que llaman libro depende, como las inertes marionetas, de los dedos interesados y volátiles del hombre que las devuelve a la vida. Y con estas dos líneas acabo de verter mi aliento hacia el lecho rocoso, cosas de humanos.

Esta taciturnidad de domingo quizá me ha llevado demasiado lejos: la gracia del funambulista es hacer equilibrios entre la vida y la muerte, las preguntas y las respuestas, la contención y el desbordamiento... una sola decisión entre ambas, una sola preferencia, y el funambulista cae irremediablemente hacia el vacío que, inexplicablemente, acaba en un valle lleno de roca y arena.

Los caracteres tipográficos esperan ávidamente su desvelo, aquella mano que les permita volver a respirar. El autor encerró cada letra en una extensión de una homogénea y artificial rugosidad, las palabras fueron privadas del aliento y de su hogar: la humedad propia de los confines más septentrionales del ser humano.

El goce de lograr encontrar mejores preguntas -las respuestas son propias de la dogmática algo que difícilmente casa con la supuesta ambigüedad de la literatura- está construido encima del sufrimiento de la letra. Aquí no hay lugar para los eufemismos: la vida es una jodida crueldad. El autor encierra su creatividad, hija primogénita de la libertad, entre el yermo espacio que separa a cada página, manchada con el arma homicida: la tinta. La íntima y ocultada propiedad de la vida, el padecimiento, queda reflejada en ese encarcelamiento de lo oral en las jaulas de lo escrito. Y, gracias a este acto de vileza tipográfica, el hombre puede disfrutar, en calmada lectura dominical de aquello que en otro tiempo discurría inevitablemente entre el contacto entre humanos. Palabra escrita, diálogo textual... un compendio de contradicciones, un oxímoron, sin más. De la charla animada del ágora a la hiriente soledad en una oscura buhardilla de una ciudad de cemento, sosteniendo un libro que pretende trocar la voz solemne del autor por una extraña voz que resuena en las cavernas de mi cráneo.

Lamentablemente, no puedo tomar un buen vaso de vino con Heródoto, ni con London, ni Hesse, ni Thoreau, ni con Kerouac... no puedo charlar alocadamente con esos grandes viajeros, ni puedo invitarlos a una copa de buena ginebra, hasta vaciar la billetera de papel, hasta caer redondos en el suelo... y reír y llorar abrazados entre helados lamparones de alcohol. No puedo. He aquí el verdugo que se esconde tras cada escritor, un verdugo que no es más que un pequeño suicida: mata la letra, matándose a sí mismo, para poder dialogar con un porvenir que ansía hacer eterno, para poder plasmar lo que ha vivido, recorrido y sentido. Sobretodo, sentido.
Debemos dar las gracias por tremenda salvajada, más allá de que el diálogo a través del texto sea una colosal contradicción, el exterminio de lo oral posibilita un contacto cuasi cósmico: entre vivos y muertos. Y así se completa y se respeta el ciclo de la existencia: vida sobre muerte, diálogo entre moribundos; un placer en el dolor que no es masoquismo, sino un lúcido y consecuente realismo.

Jugueteando con el sempiterno girar del reloj, mis ojos hoy han pasado entre letra muerta, y he podido sentir como la tinta me abrazaba con un cariñoso júbilo en su despertar. Un tierno enlace que preparaba las más amargas vueltas en ese reloj que, como era de esperar , coincidían con el ocaso.
El curioso viajero de Halicarnaso ha logrado abrir en canal lo que ya sabía de antemano para mostrarme mis fétidas vísceras bajo una nueva luz: que somos lo que hacemos; en otras palabras, que somos lo que hemos hecho. Una aseveración propia de una sociedad regida bajo un tiempo cíclico, donde el futuro no importa tanto como el pasado, donde el pasado conforma el presente y es la materia prima con la que se construye un futuro. Un futuro que ya viene construido de antemano, por un pasado anegado de esforzado sudor.

En efecto, una aseveración bien distinta de aquella en la que se dice que somos lo que proyectamos, una definición más propia de las sociedades con un tiempo marcado por la linealidad de los acontecimientos, donde importa más lo que se encontrará en el siguiente páramo que no lo que se encontró en aquél valle, ya dejado atrás hace tiempo. Algo propio del nomadismo.

A mi estómago y a mi nos parece más apetecible, aunque más dolorosa, la opción de Heródoto que, al fin y al cabo, es la opción del griego clásico. Si somos lo que hemos hecho, si nuestra esencia es inseparable de nuestra vetusta existencia, ¿qué ocurre con la esperanza? ¿Qué podemos esperar del futuro? Traicionando a Heródoto y a sus congéneres voy a prescindir, por antojo dominical, de la figura del destino. Dicho esto, cabe decir que en el futuro no hallaremos nada nuevo que no hayamos sufrido, sudado y engendrado en el pasado. La esperanza de Heródoto es una proyección hacia delante, hacia el futuro, pero con la inestimable carga de las acciones pasadas. Un carácter suficientemente lejano de aquella esperanza del nomadismo judaico que vertebra todo el semitismo y su esperanza mesiánica. De hecho, los judíos se empiezan a interesar por sus hechos pasados cuando entran en contacto con la koiné, con la lengua que vertebra todo el helenismo y con su, tan característico, presente resultativo: soy, por el resultado de mis acciones en el pasado.

Y ahora viene la sangre, cuando el cariñoso abrazo tipográfico se torna en yugo. Absteniéndonos de la figura del destino hemos caído en las garras de la responsabilidad: el destino era la figura que utilizaban los griegos para eludir, con increíble belleza, las martilleantes preguntas que afectan a todo actuar humano. Si la situación presente era ahogante, siempre podían recurrir a la salida del destino y los designios divinos; apartándolos, nos encontramos con que, dicho ahogo, es nuestra responsabilidad, es decir -muy semíticamente-, es culpa nuestra.

Más allá de que esta taciturnidad, esta asfixiante calor, pueda ser culpa mía, se levanta entre la obstrucción de mi garganta una lápida que reza: "Eres lo que has hecho". Es la responsabilidad que golpea mi sien y que me recuerda que cada día es un paso más hacia la construcción de aquello a lo que llaman ser, que cada hora que pasa es una hora menos de existencia, una columna menos en este imponente proyecto arquitectónico con fecha de caducidad y entrega: la vida.

NACHO VEGAS, "LAS INMENSAS PREGUNTAS" --> http://www.youtube.com/watch?v=FIcek86Tq9Y

miércoles, 27 de enero de 2010

La profunda desazón que habita en el pecho.

Se levantó y no la encontró. Llevaba años buscándola. Cuando se rindió, algo se movió en el bolsillo de su pantalón. Contestó.

- ¿Si?
- Tengo una mala noticia.
- ¿Quién coño eres?
- La que buscas.
- ¿Dónde te metes? ¡Llevo años buscándote!
- No te lo puedo decir. Los dos sabemos que, cuando me encuentres, me matarás.
- Evidentemente.

Él sabía que, si seguía así, no lograría hacer volver a aquello que hacía tiempo andaba buscando.

- Mira... llevo tiempo intentando acabar contigo y no lo he conseguido... supongo que podemos plantearnos comenzar de cero.
- A mí no me engañas. Yo me alimento de ti, no puedo vivir sin tu agónica búsqueda de mi misma. Cada día que pasas buscándome y ahogándote en lágrimas con tu sábana... me hace más fuerte. Yo crezco con tu desazón. Tu sin mi puedes continuar viviendo esa vida que no sabes si vivir, yo, sin ti, muero.
- Esto ha llegado demasiado lejos... ya se han dado casos, ¿sabes? Hay mucha gente que convive con los de tu calaña; incluso, familiares tuyos han infundido soplos de creatividad a pensadores y artistas, han podido convivir juntos. ¿Por qué tu y yo no podemos hacerlo?
- Se necesita demasiada templanza y capacidad de sufrimiento por tu parte; si no me controlas puedo acabar matándote y yo... yo moriría contigo.
- Yo siempre he sido demasiado débil... si no... ya haría tiempo que habría acabado contigo.
- Lo sé.
- Demasiado débil para soportar ese dolor innombrable, jamás te he podido definir... contigo he encontrado los límites del lenguaje... no hay palabras para expresar a través de mi boca el dolor que siento en mi pecho y en mi garganta. Yo ya no puedo más.
- No podrás hacerlo, jamás tuviste la suficiente [...]

La conversación se cortó de repente. La gente que pasaba por la calle al principio se apartó. De entre los peatones, destacaron los más valientes o fanfarrones, que empezaron a acercarse. Alguno llamó a la ambulancia. Otros, a sabiendas de que los milagros eran cosa de cuentos, llamaron a la policía. Ocupó una pequeña columna en el periódico del día siguiente.

No tuvo otra elección. Su vida con ella hubiera sido imposible. Era débil. No tuvo la suficiente entereza como para mirar al vacío antes de precipitarse hacia lo inevitable: se tapó los ojos. La encontró entre las baldosas del suelo y, entre la sangre, los huesos y las vísceras esparcidas... ella encontró la muerte. La mató, matándose.

[Hoy ha sido un día de mierda, con una buena mierda de noticia al final]


martes, 26 de enero de 2010

"Melancolía nostálgica en el sol de invierno" o "Crónica de un desgarramiento anunciado (a bombo y platillo)"

Suena el despertador. Las 5:30h de la mañana. Salgo a por el tren ataviado con los útiles típicos del estudiante en época de exámenes: libros, apuntes, caramelos, comida preparada, agua y té en botella de plástico. Encaro mis pasos hacia la estación con la fría y húmeda madrugada sobre mí; en el mp3 suena esa canción que me desgarra las entrañas y me las ofrece de almuerzo. Y me pregunto quién escribió esa letra y si estaba pensando en mí cuando la escribió. Cada compás, cada palabra... la he vivido, soportado y llorado.

En el tren he tenido la inmensa suerte de no encontrarme a nadie conocido. Odio que la gente me hable cuando estoy desgranando una canción. Si el llanto no era del todo cercano, el nudo en la garganta cada vez me estrechaba más el paso del ansiado aliento.

Cuando he llegado a la biblioteca, el Sol, en el cambio de turno, aún intercambiaba palabras de cortesía con la Luna. He leído a hombres que hablan sobre Dios y, desgraciadamente, no lo he visto por ninguna parte; y lo he querido encontrar y sólo he hallado las entrañas que engullí en el almuerzo.

He salido a ver el Sol, y el caótico paisaje que iluminaba, desde el techo de la biblioteca; he vuelto a escuchar la canción. No he visto a Dios, he visto a mis podridas entrañas y mi llanto ahogado en la vergüenza; he querido y no he podido.

He gemido de dolor, gemido. No he gritado. El gemido esconde un dolor más profundo que el grito; al grito le quedan fuerzas para la esperanza, el gemido se ahoga en su desazón. El grito se acalla con el llanto, el gemido se desvanece con la muerte. Es el legado vitalicio que nos dejan los contactos sangrientos con nuestros allegados: queridos, heridos e hirientes.

Mañana: sangre. Cómo cada día que el Sol despunta en el horizonte. Ya me lo dijo Job...

Love Of Lesbian & Zahara; "Domingo Astromántico" --> http://www.youtube.com/watch?v=KFRygg5QYXA&feature=related


domingo, 24 de enero de 2010

Algo va a cambiar

Conversación de bar. Ausente. No me encuentro. Decido irme. Música en el mp3 (Love Of Lesbian + Nacho Vegas), tejanos y chaqueta de tela militar. Bufanda. Noche. Calle. Humedad. Un sentimiento de asqueroso vacío y sinsentido se apodera de mí. Sé que no hay sitio. Sé que este no es mi sitio. Mi madre dormida y rota de tanto trabajar. Mañana me levanto a las 6h de la mañana para ir a estudiar y me encanta pues, ahora mismo, es lo único que me confronta conmigo mismo. Lo único en lo que volcar mis ansias de lucha para abrazar el inerte vacío y, evidentemente, acabar abrazándome a mi mismo. No sé adónde me lleva todo esto. Gris. Azul marino. Negro. Verde oliva. A dormir.

Love Of Lesbian, "Allí dónde solíamos gritar" --> http://www.youtube.com/watch?v=bjCjmp_TM6c

martes, 15 de diciembre de 2009

Recuerdos nocturnos de la undécima planta de un hospital

Ahora entiendo, muy profanamente, la peregrinación en las religiones. Cuando uno vuelve a un lugar que, aparentemente, le ha cambiado la vida... el lugar cobra toda la significación como hito que inspira y guía los pasos venideros. Y es que, para el enfermo, no hay mejor lugar para el emerger de la creatividad que la inestable calma de un pasillo de hospital en las noches cerradas de invierno. Paseando, en las noches oníricas de la planta de un hospital, solitario y sorteando reflexiones sobre el devenir, uno siente el frágil impulso que da alas a la vida, la terca voluntad de seguir viviendo.

Explosions In The Sky, "First Breath After Coma" --> http://www.youtube.com/watch?v=w0o8JCxjjpM


lunes, 14 de diciembre de 2009

Sangre

Hay un problema que me desgarra y ahoga mi corazón en un barreño helado. Empiezo a entender que el hombre contemporáneo es hijo del nacimiento de la subjetividad en la era moderna; es hijo del entornar los ojos hacia dentro para buscar las respuestas en las supuestas evidencias del pensamiento. Un hijo que encuentra sus tatarabuelos en el escepticismo, que niega la búsqueda de veracidad en el mundo, y en el cristianismo, que incita a la búsqueda interior reuniéndose con Dios. Es la ambición de saber, de comerse y conceptualizar el mundo, la que ha llevado al hombre a crear ese invento moderno al que llamamos conciencia: encontrar las respuestas en la reiteración constante de mi pensar. Y el hombre contemporáneo pregunta: "¿estás ahí?", y el yo siempre responde: "con más seguridad que la mano que tienes delante"

El hombre contemporáneo es un viajero perdido en su mismidad, un Odiseo que jamás encontrará su casa buscándola en su interior; el hombre contemporáneo se halla en un perpetuo viaje de vuelta hacia su casa, hacia sí mismo, hacia ninguna parte. El sentimiento nostálgico no es otra cosa que el deseo de volver al apacible calor del hogar, un hogar sangriento, al que sólo se puede llegar si nos abrimos en canal y nos metemos dentro de nosotros mismos.
Y el hombre contemporáneo llora y se desgarra la piel, él mismo es el hogar y él mismo se mutila entornando sus ojos hacia sí mismo. Y para cuando ha visto algo en su interior, para cuando ha sacado a la luz la intimidad, la conciencia y la subjetividad... el hombre contemporáneo se da cuenta que está sólo. ¡Ah! Más sangre, más desgarramiento, más vísceras... le asalta el terrible dilema, o yo o los demás, o individuo o comunidad.

Ahí están, el Henry Haller de Hesse, el febril buscador de oro de London; todos, hijos de la subjetividad, enfermos de mismidad que rechazan las posibles evidencias externas y se ahogan en su dolorosa individualidad. Lobos esteparios que quieren andar y cazar en soledad, encontrando respuestas, acallando y apaciguando sed y hambre en sus solitarios colmillos; aún a sabiendas de que, la carne que comen y cazan, proviene del otro, de la comunidad, del estado, de la nación, de la patria.

Hogar o monte, civilización o salvajismo, yo o mi vecino, mi mismidad o la nación; así se pasa las horas el hombre contemporáneo, arrancando los ojos de sus cuencas y dirigiéndolos ora hacia fuera ora hacia adentro. ¿Locura? ¡Estamos inmersos en un universal manicomio!
Doloroso y sangriento futuro el de estos lobos de estepa, esos desertores del ejército, esos apátridas, esos eruditos bibliotecarios, esos snobs urbanitas, esos corredores de bolsa, esos pastores de monte... doloroso y sangriento futuro el del hombre y su contemporaneidad.

Todos, absolutamente todos, somos hijos de esta vuelta a casa interminable, de este escudriñar entre las entrañas para sacar un extraño yo, una intimidad. Nadie puede escapar: todos, absolutamente todos, somos hijos de nuestro tiempo.

¡Qué ganas de montaña tengo!

Early Day Miners, "In These Hills" --> http://www.youtube.com/watch?v=Y92-d__Rbmw

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Huir o perseguir?

Sólo lo dijo una vez aquello de "correr es de cobardes" y jamás lo volvieron a ver sentado, de hecho, jamás lo volvieron a ver. Ayer me llamó. Me dijo que un día salió a correr y, zancada tras zancada, acabó muy lejos de casa. Llegó tan lejos que hoy trabaja en el departamento de pruebas de una empresa de cintas de correr afincada en la Patagonia. Aún me pregunto cómo se las arregló para cruzar el océano. Quizás fuera el Mesías; que lástima, los judíos hace siglos que lo esperan y al pobre hombre no se le ocurre otra cosa más divina que invertir su profetizada existencia en correr. Y qué va a hacer... Nerón y los romanos hace tiempo que están criando malvas.
En fin una buena canción para correr y para fabricar ataúdes

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Miedo o Pereza?

La corriente de este río no me gusta un pelo, no sé dónde acabará su cauce, ni sé las montañas que esculpe ni los valles que atraviesa. Me da miedo. Aún así, cada cierto tiempo, me siento a su vera y observo su hipnótica belleza destructora que tanto me atrae. Quién sabe si algún día me lanzaré a él definitivamente y, quizás en ese momento, el río se desvanecerá y sólo quedarán las heridas que durante años forjó en la tierra que alimentaba. Heridas. Decisiones. A veces es demasiado tarde para reaccionar.


martes, 27 de octubre de 2009

Contrastes grisáceos

La alegría es un sublime y sutil estado de profunda tristeza.

Radiohead, "Fake Plastic Trees" --> http://www.youtube.com/watch?v=pKd06s1LNik

lunes, 26 de octubre de 2009

Último deseo

Si pudiera tener una muerte lenta y, prácticamente, anunciada; si la guadaña no se me lleva repentinamente... pediría que en mi lecho de muerte volviera a escuchar esta bella canción. Ha sido una melodía que, en los peores momentos, ha sabido calmarme y, sobretodo, sacar esperanzas de la desesperanza.

Sigur Rós, "All Alright" --> http://www.youtube.com/watch?v=XmQuIsDnQ3k

miércoles, 21 de octubre de 2009

Joe Crepúsculo, ¿trovador del siglo XXI o músico feriante?

En cada canción, bajo el martilleo incesante de sonidos sintetizados, se nos muestra un mensaje profundo, escondido bajo una letra aparentemente frívola. Puede ser que esta canción sea una crítica contra todo el tinglado de las discográficas, que deciden lo que "Suena Brillante" y lo que no; un alarido lanzado a través de la música de Joe que, sinceramente, al principio es indigesta pero paso a paso tu cuerpo va tolerando la ausencia de conceptos y etiquetas musicales... o puede que sólo sea una canción para bailar borracho.


Myspace de "Joe Crepúsculo" --> http://www.myspace.com/joecrepusculo


jueves, 15 de octubre de 2009

Oda a la entrañable lucha de los progenitores

Tienen tuétano, tienen pelo, tienen hambre y tienen sueño. Suelen tener ganas de hacer el amor, ganas de matar y ganas de morir mientras intentan vivir. No tienen miedo a navegar en este mar embravecido, acercándose a los acantilados para poder escuchar el viento abrazando la roca, sabiendo que su navío puede acabar abrazando también las mismas rocas que acojen a ese viento que los estremece. Los encontrarás cantando un bolero parapetados tras una trinchera, fumándose un cigarrillo liado en el descanso de 5 minutos de su extenuante pero tan deseado trabajo. Si paseas por delante de cualquier juzgado, los encontrarás bromeando con sus abogados intentado sacar una mueca risueña a la adversidad... aún cuando saben que se juegan su vida y la de su familia en la proxima sentencia. Los podrás sorprender haciendo la cena a sus cansadas mujeres, tratando de encontrar el amor que les ha sido negado en esa fábrica... con el cruel y frío repicar en la pared de ese reloj que nunca pasa; y ellos se ríen a carcajadas de ese maldito reloj sabiendo que, al volver a casa, tendrán a alguien a quien poder alimentar y acurrucar... mientras él, pobre esclavo de sí mismo, seguirá colgado en la pared, dando vueltas y vueltas a sus horrendos y repetitivos problemas. Los podrás encontrar en la cola del INEM sin perder la sonrisa y esperando la llegada de cualquier ángel con un contrato basura. Ellos no perderán la cabeza en la sala de urgencias, los encontrarás haciendo gala de su humor mientras un practicante les mete una pegajosa sonda por la nariz. Jamás insultarán ni vejarán a un enemigo sino que, al contrario, le darán un enorme abrazo; y el enemigo que antes era tan amigo, no sabrá cómo responder ante tanto respeto.
Ellos son héroes. Y lo mejor es que nunca lo sabrán, mejor así.





jueves, 1 de octubre de 2009

La entrañable visita de las tres parcas

La recibí en mi casa, no pude evitarlo. Yo aún andaba en pijama y mi cabeza quería creer que aún seguía durmiendo... intenté acallarla sorbiendo restos de café de una taza que creía haber perdido. Encontré el café extrañamente amargo, no me sorprendió que estuviera frío pero la amargura obligó a mis labios a dibujar una mueca de rechazo, casi cómica; aun así, mi cabeza agradeció su dosis diaria de amargura.


"La vida es así, un constante ir y venir entre la amargura y el placer. A los humanos os cuesta comprender que la vida es sinónimo de dolor... os empeñáis en creer que la vida es el antónimo perfecto de la muerte, cuando es bien sabido que la armonía está hecha de desarmonía, la concordia de discordia y la paz de guerra"


La miré y sonreí. Supe que era tarde para reaccionar pero era aún pronto para entender. Tuvo la delicadeza de dejarme comprender, de arrancarme a tiras la piel y tener el placer de seguir vivo. Tuve una buena muerte, tuve una buena vida.


lunes, 28 de septiembre de 2009

Despeñado en el despeño.

Como la roca de Sísifo estoy condenado a intentar alcanzar algo que no llego a entender y, cuando creo que lo voy a lograr, me despeño violentamente hacia los profundos valles... rodando y rebotando, haciéndome pedazos entre los peñascos, sin saber hacia que sombrío y perdido valle se dirige mi cuerpo esta vez..

Estoy condenado a ser responsable de lo que decida hacer o no hacer. Condenado a saber y sentir que sólo soy lo que hago; condenado a entender que, por mucho que me duela, soy responsable de mi caída, de mis heridas y de mi desorientación en el oscuro valle.

Bob Dylan, "Like a Rolling Stone" http://www.youtube.com/watch?v=xO0gSJGJ7Fs

viernes, 25 de septiembre de 2009

24 horas

Hoy, al despertarme, he visto el cielo agonizando y llorando a sus estrellas desaparecidas. He visto hombres decentes despojándose de toda su ocultada humanidad, corriendo hacia su destino fatal. He visto a Miller dando órdenes a un ejército de febriles desamparados, organizando el asalto a una destilería. He visto a reputados presentadores desnudándose en prime time, aullando delante de las cámaras mientras intentaban quitar la tinta de las páginas de sucesos a golpes de pene; que blandían sus inmaculados prepucios y eyaculaban en la Cámara 1 mientras tarareaban Lust for Life. He visto a Gandhi llorando, recordando los maltratos vejatorios de su madre; y gritaba y se ahogaba, mientras daba largos tragos a un repugnante Bloody Mary, cuyo hedor recordaba a los tomates transgénicos de Alaska. He visto a los grandes políticos de mi país seguir el ejemplo de Budd Dwyer en medio del hemiciclo y han dejado todo lleno de una sangre cadavérica, corrupta; el pueblo necesitaba su sangre y, azorados por el aire vampírico, han vuelto a creer. He visto a los animales salvajes destrozando los muros del Zoo trotando, volando, corriendo, nadando como desesperados hasta el sangriento hemiciclo; y, entre gritos, rugidos, aleteos, trompazos, chillidos y zarpazos, la coherencia política ha llegado por vez primera a mi país.
Hoy, antes de acostarme, he visto a mi gran amor; ha vuelto a sonreír. Y he llorado, y he maldecido, y me he maltratado, y me he drogado y, al final, lo he comprendido. La belleza, la coherencia, la política, el amor, la violencia... todo se acerca a una repulsiva perfección cuando yo no me levanto de la cama, cuando no hago nada, cuando no intervengo en nada. Y Dios sabe que lo sé, hoy la he visto y sus labios, su cabello, su cuerpo... me han hecho comprender que, a mi lado, todo se pudre.
Ha sido un día perfecto y aún no he salido de la cama.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Lograr los objetivos

Avanzar sin ningún lugar al que llegar, sin tener claro con que pie dar el siguiente paso... puede llegar a ser estéticamente sugerente, pero es peligroso e inservible para los que no ostentamos la categoría de "genios".
El hombre de a pie, el común de los mortales, necesita lograr objetivos; necesita saber que puede alcanzar lo que ansía, que puede llegar a un punto deseado. El hacer por hacer es un terreno vetado a los "genios" y, de rebote, a los locos. Los genios y los locos pueden alcanzar cierto estado de satisfacción en el caminar constante, en el caminar por caminar, en el puro observar sin llegar a ningún claro en el camino para poder descansar los ya maltrechos pies.
Yo, en su momento, intenté encontrar la felicidad en este caminar constante... pero hoy, me doy cuenta de que no tengo la genialidad necesaria para ello y que, en definitiva, no estoy lo suficientemente loco; hoy, me doy cuenta que un caminar exento de objetivos y de logros conlleva, si uno carece del dandismo o la locura necesaria, a una asfixiante agonía. Conduce a una grieta por la que no entra ni un soplo de aire pero por la que entra, a sus anchas, el terrible sentimiento de la vanidad; y, donde de nuestra triste boca sale la sentencia que marca un nuevo rumbo: "caminar por caminar no lleva a ninguna parte".
"Ya lo sabías" te podrá decir tu madre y, sin embargo, tu pensaste que podrías lograrlo. Pero, amigo mio, no es tan fácil escapar a años de evolución, no es sencillo olvidar nuestra herencia homínida: contenta con cada logro, con cada hembra montada, con cada apetito saciado, con cada cueva habitada... es una herencia que sólo puede ser dejada de lado a través de la locura y la soledad del genio.
He preferido sentarme a mirar como esos genios y locos disfrutan con su eterno caminar a ninguna parte... y los admiro ya que poseen una actitud contraria a todo manual de supervivencia y, aún así, muchos siguen haciendo de su vida una obra de arte lejana al impulso del neolítico. Yo, por mi parte, prefiero contentarme con un caminar pausado y con ciertos descansos, tomando conciencia de los logros y desgracias que acompañan este nuevo caminar.

David Bowie, "Life on Mars?" http://www.youtube.com/watch?v=v--IqqusnNQ

Aceptar la amargura de la vida sin refinerías ni edulcorantes

A pocos lugares se llega sin sudor, dolor y en una consecuente soledad. Sólo hace falta valentía para comenzar a andar y, quizás, sea lo más complicado; pues la indecisión y desorientación que nos mantiene apegados a nuestro entorno suele ser un eufemismo de una cruel y fría cobardía.